lunes, 6 de enero de 2014

La Identidad

Henry Ford, el blade runner caza replicantes, necesitó más de 100 preguntas para detectar que Rachel era un replicante de útima generación. El test de Turing dice que la única manera de saber si tratamos con una máquina y no un humano, es a través del lenguaje.

Rachel no sabe que es una replicante. Cree que es humana y tiene un pasado, una memoria (que ha sido fabricada por sus constructores). Su identidad es una identidad falsa, pero ella no se siente robot, sino humana. Para Turing, cualquier máquina podría ser catalogada como sensible o sintiente dadas unas condiciones en las que no se sabe la condición humana o no de los interlocutores.
Otra de las pruebas tradiconales para detectar a un robot ha sido el altruísmo. Se supone que las máquinas no sienten y no son capaces de ponerse en lugar del otro, no son capaces de hacer un acto tan ilógico como ayudar a otro sin que dicha acción tenga alguna consecuencia positiva para uno mismo.En la misma película de Blade runner, el último replicante que sabe que su tiempo se acaba (pues estaba programado para ello) decide salvar la via a H. Ford y soñar o imaginar realidades distintas, cosas que no han ocurrido ni ocurrirán. Su última acción es declaradamente humana. Sabe que es un robot pero puede sentir como un humano.

Los replicantes se saben máquinas pero quieren dejar de selo, quieren ser otra cosa distinta de lo que son. Su identidad empieza por dejar de ser para ser algo distinto. Ser es querer ser. Si no hay voluntad no hay identidad. La identidad es el núcleo de la personalidad y se basa en la voluntad. El problema de la voluntad, ya lo decía kant, es que para un ser finito como el hombre es imposible saber exactamente qué es lo que quiere.¿Qué quiero? Es la pregunta fundamental de la ética.


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